El catamarán Dolphin es un barco precioso, y nos aseguramos de conseguir sitio en la red de proa, que es justamente mi consejo: llega temprano, porque tumbarte sobre el agua mientras navegas es el mejor lugar a bordo. Hicimos dos paradas de snorkel, en el naufragio Antilla y en Boca Catalina, y me sorprendió lo bien organizada que estaba la alimentación de los peces; ver todos esos colores nadando a tu alrededor fue realmente impresionante. También había un tobogán de agua y una cuerda para columpiarte y saltar al mar desde el barco, algo que hizo reír a todos. La tripulación mantuvo un ambiente genial, había mucho espacio a bordo y también algo de sombra para quien quisiera descansar del sol. Con barra libre, almuerzo y fruta tropical incluidos, las tres horas se sintieron relajadas y completas.